jueves, 29 de julio de 2010

Un diamante

“Como con los ojos de niño de me sentí, sin diferenciar el bien del mal, solo viendo una base, un bruto de todo lo que puede llegar a ser y seguramente nunca sea. ¿Qué hacer ahora? ¿Continuar jugando con plastilina?… o vislumbrar lo que puede ser una vida soñada y pelear por ella con todas tus ganas. Como títeres cuando los hilos no sabes bien quien los maneja.”


Hace poco volví a tener esta sensación y la experiencia no me ha enseñado la respuesta, tampoco el decantarme por un lado u otro, y ahora que de nuevo debo elegir con plastilina en las manos me veo.

lunes, 12 de julio de 2010

La bombilla

Esa noche volví tarde a casa, no se lo había contado a nadie pero me asfixiaban los cuatro muros enormes que me rodeaban cada velada, nada más abrir la puerta sentí un aire diferente, un gusto reacio de una golosina amarga caduca por el tiempo, según avanzaba hacia el salón iba incrementando, se podía tocar, me resultaba tan familiar. Justo delante de la puerta me quede quieto, atónito ante lo que mis ojos estaban contemplando, la luz que dejaba entrever un plato digo de la realeza, decorado con historias de mil colores y formas que insinuaban la vida libertina que antaño yo tuve.

¿Qué haces aquí? esta ya no es tu casa, no es tu vida…lo siento, vete.

Una pequeña sonrisa se esbozo en su cara mientras se humedecía los labios, una mirada profunda, solo eso le basto para dejarme mudo, y solo una palabra salió…aoao.


sábado, 10 de julio de 2010

Anonimo

Una mañana de 1987, Alexander Fuchs, novelista americano afincado en Londres, de antecedentes argentinos, desayunaba frente a su modernísimo Amstrad PC1512. Tecleaba y a ratos hacía pequeñas pausas para mojar las galletas en su café mientras releía lo que momentos antes había escrito. En una de aquellas pausas, la galleta que sostenía se partió en dos, cayendo el trozo que no estaba entre sus dedos en el vórtice espacio-temporal que había dentro de la taza de café. Con un gracioso ¡chop! el trozo de galleta desapareció para siempre de su vista y fue a parar a sabe dios qué lugar de sabe dios qué galaxia. Alexander la buscó unas cuantas veces con su cucharilla y al no encontrarla decidió ignorar el incidente. Este extraño suceso, único hasta ahora en la historia de la humanidad, pasó desapercibido para todos.

domingo, 4 de julio de 2010

Lineas Blancas

Escucho un leve zumbido, habrá un nido de abejas cerca, no me dejan dormir. ¿Porque no recuerdo nada?, ¿Acaso esto es un sueño?, nunca había recordado estar soñando dentro de un sueño. Se ve todo negro, aunque puedo distinguir los colores, que bonito… Que alguien haga callar a esa mujer me está sacando de quicio, aunque su voz me suena, tiene una pronunciación casi francesa. ¿Por qué huele tan mal? No quiero soñar mas quiero despertarme de esta pesadilla que no me deja moverme ni sentir nada.

Por fin es de día, otra vez mas hace buen tiempo, no recuerdo la última vez que llovió, ni cuanto hace desde que vi por última vez a Rousseau, la seguiré esperando.

Es extraño pero no tengo la sensación de que trascurran los días.

Hoy he visitado a mi padre, nunca le había visto tan bien, le pregunte por mama pero evadió el tema, seguro que tienen alguna bronca, aunque me he quedado con ganas de verla.

Ahora que lo pienso no hay abejas de noche…

viernes, 2 de julio de 2010

O'donell´s

Volvía a sonar esa melodía empalagosa que inundaba mis noches una y otra vez, con ese sonido peculiar, como si a un gato se le atragantase la espina de una dulce sardina. En mi mano sosteniendo a mi fiel amigo que se escurría recorriéndome los dedos sin separarse mucho, siempre con la llama viva, nunca me había fijado pero mis manos se asemejaban a las de aquel banquero, tan duras y largas. Hace tiempo que quiero dejar esto, ya ni siquiera me acuerdo de que me trajo a este lugar, tal vez fuera su whisky barato o este ambiente cargado en el que no ves sino miras. Son tantos recuerdos los que ya me unen a este bar, Sindy y su minifalda, Los hermanos Oclon siempre con sus peleas, el viejo Jow preguntándome por su dinero... aunque en tu mente se libre una batalla inmensa por ocultar tu pasado este siempre acaba encontrándote, y más si se trata de una mujer. Por fin acabo la noche otra noche más que logro olvidarla.