lunes, 12 de julio de 2010

La bombilla

Esa noche volví tarde a casa, no se lo había contado a nadie pero me asfixiaban los cuatro muros enormes que me rodeaban cada velada, nada más abrir la puerta sentí un aire diferente, un gusto reacio de una golosina amarga caduca por el tiempo, según avanzaba hacia el salón iba incrementando, se podía tocar, me resultaba tan familiar. Justo delante de la puerta me quede quieto, atónito ante lo que mis ojos estaban contemplando, la luz que dejaba entrever un plato digo de la realeza, decorado con historias de mil colores y formas que insinuaban la vida libertina que antaño yo tuve.

¿Qué haces aquí? esta ya no es tu casa, no es tu vida…lo siento, vete.

Una pequeña sonrisa se esbozo en su cara mientras se humedecía los labios, una mirada profunda, solo eso le basto para dejarme mudo, y solo una palabra salió…aoao.


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