14 de Junio de 1941.
Las fuerzas del eje siguen asolando todo a su paso y no parece que tengan ningún plan más que el de controlar el mundo entero, yo gracias a dios no tengo por qué preocuparme, mi empleo como reportero no me involucra en ningún tipo de conflicto, pero aun así estoy viendo cosas que dejaran huella en mi.
Hoy, gracias a una de mis fuentes más fiables en el eje, me entere de que están planeando probar una nueva arma en el pequeño pueblo de Liberia, me tiene intrigado tanto misticismo en torno a esta, ni siquiera los comandantes al mando de esta operación saben lo que ocurrirá, la misión en prueba se denomina secreta y sus soldados han estado internados durante tres meses para la preparación de la misma, tengo q ir.
17 de Junio de 1941.
Acabo de llegar a Liberia y aquí ya se masca la tragedia, la población ya perturbada por los conflictos temen a esta nueva arma secreta, escuche cerca de frontera que la llamaban “dunkle dame” y que necesitaron 28 batallones completos para poder transportarla. Mi frivolidad me avergüenza, todo el pueblo colapsado, esperando su muerte de una manera jamás vista, y yo deseando que llegue el momento para poder presenciar lo que tanto temen.
En la cima de la torre de vigilancia dos guardias me acompañan, ya son las tres de la mañana y no hay signos de la “dunkle dame”, mi impaciencia me impide abrazar a Morfeo, pero esto no les sucede a mis dos compañeros de velada, que plácidamente emiten ronquidos.
Me despierto entre gritos, mi reloj me indica las cinco y cuarenta, la espera por fin ha terminado, salgo corriendo hacia la ventana de mi izquierda y veo horrorizado miles de cadáveres apilándose ellos solos en la plaza central, no muestran ningún síntoma de enfermedad pero se les ve…muertos.
Una vez me contaron que todos los elefantes van a morir al mismo sitio, no sé si esto es cierto, pero me vino a la cabeza.
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